Diego Valeriano

Dos tiros por la culata. Diego Valeriano*

Tiro uno: Reírse

Jugar al allanamiento en el recreo, saltar la mesa, tirarse al piso, descartar pillo, agitarla como mujer de chorro, patear la puerta del aula corte grupo Halcón. Ponerse como contento porque los días son más largos, más pillos y huelen distintos. Escuchar historias de saqueos y dejarse llevar por la imaginación, añorar lo que tal vez ni pasó. Reírse hasta que se salgan los mocos, ser parte de esa banda que pone la fiesta en los actos, en la cancha, en el barrio. Morir de emoción cuando lo dejan usar el redoblante. Fumar como grandes, aprender a caminar, mostrar las marcas en el cuerpo como trofeo de guerra. Escapar de lo poco que le dan, vagar como malditos, charlar con los mayores, hacer silencio, recibir los retos, comerse el gaste, esperar la oportunidad. No dejarse psicologear, ir a los talleres solo por la beca, mentirle a la trabajadora social, rayarle el auto a la coordinadora del Centro Comunitario. Conocer a Alberto solo de nombre, porque está ahí, en la pared con Cristina, porque lo nombran los de la básica donde la vieja la manda por mercadería.  Ir a cada día del niño que arman los candidatos, agarrar las bolsitas de caramelos, desquiciarse en el pelotero sin que lo vean los guachos más grandes, saber que la foto es parte del acuerdo, rapiñar algún teléfono de los gatos que lo acompañan si se puede. Marchar para dar el presente mientras Sandra cuida a sus hermanitas, saber la clave de la tarjeta, acompañar a la abuela a que le den los remedios. Saber que Macri es gato, intuir que ya se va, salir cada vez más lejos del rancho en busca de billete. Saber que éstos se van, pero la gendarmería va a seguir en el barrio, prepotente, extranjera, bien poronga. Saber que lo ortiba sigue latiendo, qué la gorra es siempre enemiga, que de la política siempre se puede buscar un rescatín y que el gabinete de la escuela se parece cada día más a una comisaría.

Tiro dos: Cristina

Es cuotas, planes, creditos personales, fuegos artificiales, un smart de 49 que zarpa toda la pieza. Es memoria que no se tapa con denuncias, porque denuncias tenemos todos, porque la justicia nunca es justa. Es feriado largo, hotel sindical, altas zapas, asignación, un teléfono bien cheto. Es Ahora 12, barra libre en el 15 de Milli,  poder salir del veraz de vez en cuando. Es mucho más que sus torpes militantes rentados, que los posteos bobos, que movilizar por un libro.  Es la jefa de este pabellón en el que nos toca vivir hace tantos años. Es puro amor, lágrima tatuada, Coca chorra, el aire a 20 todo el verano, pelopincho en la vereda, no tener que viajar tanto al bajo para conseguir una astilla. Es salvoconducto, prepotencia plebeya, desdén  desde el carro y fiesta. Es el conurbano entero, así, hermoso, garrón, infinito. Es recitales gratuitos, cobrar sin trabajar, conocer el mar, terminar FinEs, foto en las cataratas, viaje de egresados, jubilar a la vieja. Es billete, camping en Ruta 4, familias enteras en motito yendo a visitar a la abuela. Es esa alegría enorme que produce un encuentro. Cristina es alianza con la vagancia.

* Nombre nacido de la escritura, de alta participación política en las redes, publicó numerosas intervenciones en el blog Lobo Suelto! Y últimamente en La Tinta y campodepracticasescenicas.


Acerca de 27 de octubre

Una revista para pensar en la coyuntura electoral los posibles comunes. Una cuenta regresiva hasta la elección. Cada día una nota escrita por amigues diferentes. En cada nota el pensamiento como potencia de lo presente. Y un punto de llegada: fuerza de rebelión y de fiesta para no quedarnos solo con lo que hay.

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