Julián Pellegrini

La revuelta contrapublicitaria. Julián Pellegrini*.

Exageraciones, manipulaciones, infovirus, infotoxinas, Big Data, neuromarketing, noticias falsas y chantajes emocionales, se han abierto camino desde los periódicos y las pantallas hasta el mismo corazón de nuestras vidas, dividiendo, polarizando, generando ansiedad, alteraciones en nuestros estados de ánimo y desequilibrio mental en una escala sin precedentes. La pregunta no es cuánta gente está siendo manipulada, sino en qué medida todos lo estamos siendo. El modelo imperante es el modelo criminal capitalista, extractivista, que destruye, asesina y depreda el planeta en aras de la concentración de la riqueza y la centralización del poder en cada vez menos manos. La publicidad hegemónica es el combustible ideológico de esta maquinaria de la muerte, que cuanto más exitosa es – en sus propios términos de eficacia- más rápido destruye el planeta y a quienes lo habitamos.

Si las corporaciones y los gobiernos dijeran las cosas tal como son detrás de esa pantalla de ilusiones e imágenes ultraprocesadas, probablemente no existirían. A cambio, llenan nuestras cabezas de basura, de sueños que no nos pertenecen y que sirven para enriquecer y perpetuar en el poder al 1% de la población mundial. Nada cambiará mientras el poder de propaganda siga en manos de una minoría privilegiada. Desmontar los discursos propagandístico-publicitarios, deconstruirlos, estallarlos, para dejar en evidencia la violencia política que se oculta tras ellos es, en este contexto, un acto revolucionario. De eso se trata la revuelta contrapublicitaria.

La contrapublicidad es un arte marcial: es «Aikido comunicacional».  Usamos la energía y los recursos informacionales de nuestros oponentes en su propia contra. Pintamos, escribimos, tapamos, tachamos o dibujamos las publicidades para conferir un alcance nuevo al mensaje original. Si bien la acción contrapublicitaria puede valerse de medios expresivos o artísticos para su ejecución, se revela inmediatamente como una acción de comunicación política, una novedosa forma de participación e incidencia social, mediante la cual aquellos instrumentos de manipulación del poder se sustraen de su destino y finalidad para ser colocados en un contexto cualitativamente distinto, en una perspectiva crítica.

En la previa a Octubre, múltiples activistas nos hemos desbordado sobre las calles para ofrecer una forma de resistencia contrapublicitaria ante la omnipresente propaganda oficialista, trabajando algunos programáticamente y otros de manera espontánea. Nos hemos encontrado en la vereda, con los materiales en la mano, espontáneamente, intempestivamente, unidos para gritar «¡Macri nunca más!», sabiendo que ese grito no nos define, pero que, en algún punto, nos expresa, porque es un grito que quiere ser más grito que otra cosa.

En la coyuntura entendemos que los distintos ejercicios de contrapublicidad desarrollados durante la campaña previa a las PASO fueron una contribución concreta y  efectiva para una concientización no partidaria y disidente. En el futuro, creemos que la generalización del activismo contrapublicitario puede llevar a un verdadero descondicionamiento cultural y a construir colectivamente una respuesta subversiva frente al asedio de la propaganda política y corporativa. La alegría, cómplice, que surge del encuentro entre activistas es el empuje que necesitamos para seguir en la trinchera. ¡La creatividad es nuestra fuerza!

* Psicólogo (UBA), docente, comunicador, activista y fundador de Proyecto Squatters – colectivo contrapublicitario argentino.


Acerca de 27 de octubre

Una revista para pensar en la coyuntura electoral los posibles comunes. Una cuenta regresiva hasta la elección. Cada día una nota escrita por amigues diferentes. En cada nota el pensamiento como potencia de lo presente. Y un punto de llegada: fuerza de rebelión y de fiesta para no quedarnos solo con lo que hay.

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