Ariel Pennisi

Santiago Maldonado

Episodio LIV.
Un cadáver puede ser materia de verdad para la medicina y el poder judicial, pero la verdad en política es más compleja. Que los cadáveres hablan es un berretín de los fanáticos de series protagonizadas por peritos forenses. En este caso, no es precisamente el cadáver de Santiago Maldonado el que tiene que dar explicaciones, ni decir más de lo que ya dijo con sus gestos en vida. Son los acusados por un crimen de Estado los que le deben a la sociedad, como mínimo, su palabra y su disponibilidad judicial: la Gendarmería, los funcionarios del Ministerio de Seguridad, comenzando por Patricia Bullrich e incluso el ex presidente de la nación.

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Miguel Mazzeo*

El prestigio de la anomalía. [La comunidad (auto)organizada]

Episodio LIII.
El desarrollo de unas funciones emancipatorias y el esbozo de una alternativa sistémica y civilizatoria exigen la recomposición del prestigio de la anomalía. La capacidad de reconocer las intenciones en las acciones; el intento de comprender lo humano desde lo comunitario como socialidad extensa o la vocación de los y las de abajo por erigirse en sujetos autónomos y antagonistas, competentes para moldear su organización social imprimiéndole formatos particulares; de por sí, constituyen una anomalía dado que son consustanciales a la idea-fuerza de la democracia como lucha por la hegemonía, la democracia revolucionaria.

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Mariano Pacheco*

El Precariado en Acción (acerca de la Economía Popular)

Episodio LII.
Como sucedió con el denominado Movimiento Piquetero durante los años noventa del siglo XX, y con el lanzamiento del Primer Paro Internacional de Mujeres en 2017, el lanzamiento de la Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Popular (UTEP), en diciembre de 2019, situó a la Argentina, nuevamente, en uno de los sitios donde se vuelve a producir una importante novedad política.

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Raúl Cerdeiras*

Una grieta que une más que un candado

Episodio LI
. Aturden todo el día. De un lado gritan: “¡odian!”, del otro lado gritan: “¡odian!”. De un lado gritan: “¡mienten!”, del otro lado gritan: “¡mienten!”. De un lado gritan: “¡autoritarios!”, del otro lado gritan: “¡autoritarios!”. De un lado gritan: “¡no respetan al otro!”, del otro lado gritan: “¡no respetan al otro!”. De un lado gritan: “¡hay que acabar con la grieta!”, del otro lado gritan: “¡hay que acabar con la grieta!”. Me detengo acá para no seguir aturdiendo al lector.

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Adrián Cangi* Ariel Weinman*

Voces abandonadas

Episodio L
No dejemos pasar gato por liebre. Las voces abandonadas insisten. Para que exista la “vida feliz” de unos pocos, nuestro mundo tuvo que haberse convertido en vigilancia estadística de la población, de la circulación de personas y bienes, de la salud pública en esta época de peste, de accidentes de la vida pública y de la disciplina de la circulación de los pobres, mendigos y vagabundos.

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Luis Lea Place

Pensamiento arbóreo*

Episodio XLVII
Tres cuartas partes de los patógenos emergentes que infectan a los seres humanos son transmitidos por animales, muchos de los cuales son criaturas que viven en hábitats forestales que talamos y quemamos para “despejar” la tierra para cultivos, pero también para construir plantas de biocombustibles, minas y viviendas. Cuanto más nos adentramos en estas actividades, más nos ponemos en contacto con animales salvajes que llevan microbios adaptados para matarnos. Cuanto más concentremos estos animales en áreas más pequeñas donde puedan intercambiar microbios infecciosos, más probable será que veamos surgir nuevas cepas. El desbroce de tierras reduce la biodiversidad, y las especies que sobreviven tienen más probabilidades de albergar enfermedades que pueden ser transmitidas a los humanos. Todos estos factores conducirán a una mayor propagación de los patógenos de los animales a los humanos.

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Alexandre Aget (UP’ Magazine, Francia)

Jane Goodall: coronavirus y catástrofe de especie.

Crónicas y entrevistas III
Tres cuartas partes de los patógenos emergentes que infectan a los seres humanos son transmitidos por animales, muchos de los cuales son criaturas que viven en hábitats forestales que talamos y quemamos para “despejar” la tierra para cultivos, pero también para construir plantas de biocombustibles, minas y viviendas. Cuanto más nos adentramos en estas actividades, más nos ponemos en contacto con animales salvajes que llevan microbios adaptados para matarnos. Cuanto más concentremos estos animales en áreas más pequeñas donde puedan intercambiar microbios infecciosos, más probable será que veamos surgir nuevas cepas. El desbroce de tierras reduce la biodiversidad, y las especies que sobreviven tienen más probabilidades de albergar enfermedades que pueden ser transmitidas a los humanos. Todos estos factores conducirán a una mayor propagación de los patógenos de los animales a los humanos.

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