Descripción
Es una experiencia generalizada: hoy podemos relacionarnos sin vincularnos. La fluidez de los tiempos, su comunicación, nos ahorran la energía de hablar cara a cara (lo que supondría trasladar el cuerpo propio hasta el mismo espacio que el otro cuerpo) y el gasto de soportar formatos vinculares que no preguntaban qué ganas teníamos en cada momento. La fluidez nos ahorra la disciplina del vínculo sólido del siglo pasado. Si bien nadie nos prohíbe vincularnos, la dinámica de los días desalienta el encuentro de manera inmanente. Sin embargo, no es solo que no nos vinculamos como antes, sino que se da otra forma de relacionamiento: el “contacteo” inconsecuente. Completando la trilogía publicada en esta colección (Esto no es una institución y Esto no es una representación) Hupert sigue caracterizando la generación fluida, no desde el punto de vista de la carencia, sino para pensar su positividad. Y, como en toda la trilogía, una contraoperación, en este caso para leer prácticas contemporáneas superpuestas al «contacteo»: la trama consecuente, que recoge las afectaciones subjetivas y los efectos vinculares para proyectarlos hacia más trama. Una apuesta por la composición y lo común. En esta exploración aparecen un colectivo de madres que se autorizan como madres en la actividad colectiva, una amistad que se experimenta como existir conjuntamente con el amigo o la amiga, unas pintoras que se singularizan juntándose a pintar y una idea de lo grupal como lo que va más allá de la nostalgia del grupo sólido y la omnipresencia del contacto fluido.







