Descripción
Maquiavelo nos habla de la política directamente, de la cosa misma, por eso suele aparecer como un punto de partida, un inicio obligado: el primer “moderno”, el primero que habla de las cosas tal cual son y no como deberían ser, el primero que piensa los hechos de la política, el poder. Pero es un punto de partida que, se nos dice, rápidamente hay que abandonar a riesgo de perderse en las tormentosas aguas de las acciones. De Maquiavelo se parte, como parte un barco de un puerto, y se lo atraviesa, con todos los peligros de una travesía con tiempo adverso, pero hay que llegar a tierra firme, hay que dejarlo atrás, superarlo.







