Luis Lea Place

Pensamiento arbóreo*

Episodio XLVII
Tres cuartas partes de los patógenos emergentes que infectan a los seres humanos son transmitidos por animales, muchos de los cuales son criaturas que viven en hábitats forestales que talamos y quemamos para “despejar” la tierra para cultivos, pero también para construir plantas de biocombustibles, minas y viviendas. Cuanto más nos adentramos en estas actividades, más nos ponemos en contacto con animales salvajes que llevan microbios adaptados para matarnos. Cuanto más concentremos estos animales en áreas más pequeñas donde puedan intercambiar microbios infecciosos, más probable será que veamos surgir nuevas cepas. El desbroce de tierras reduce la biodiversidad, y las especies que sobreviven tienen más probabilidades de albergar enfermedades que pueden ser transmitidas a los humanos. Todos estos factores conducirán a una mayor propagación de los patógenos de los animales a los humanos.

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Alexandre Aget (UP’ Magazine, Francia)

Jane Goodall: coronavirus y catástrofe de especie.

Crónicas y entrevistas III
Tres cuartas partes de los patógenos emergentes que infectan a los seres humanos son transmitidos por animales, muchos de los cuales son criaturas que viven en hábitats forestales que talamos y quemamos para “despejar” la tierra para cultivos, pero también para construir plantas de biocombustibles, minas y viviendas. Cuanto más nos adentramos en estas actividades, más nos ponemos en contacto con animales salvajes que llevan microbios adaptados para matarnos. Cuanto más concentremos estos animales en áreas más pequeñas donde puedan intercambiar microbios infecciosos, más probable será que veamos surgir nuevas cepas. El desbroce de tierras reduce la biodiversidad, y las especies que sobreviven tienen más probabilidades de albergar enfermedades que pueden ser transmitidas a los humanos. Todos estos factores conducirán a una mayor propagación de los patógenos de los animales a los humanos.

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María Galindo*

Las cinco pandemias que azotan el Culo del Mundo.

Episodio XLV
Como dice el maestro ensayista, Eduardo Grüner, no hubo una oferta seductora para la clase a medias que protagonizó los cacerolazos en reiteradas ocasiones durante la pandemia, ahora en defensa de unos empresarios con filiales truchas en Paraguay y abundantes cuentas offshore. O tal vez, sea la servidumbre voluntaria, ese descubrimiento del joven Etiénne de La Boètie en el siglo XVI, quien se atreve a arrojar el dardo en el centro de la teoría política: ¿por qué obedecen si podrían liberarse? O en otros términos, por qué se identifican con los intereses de quienes los oprimen. Claro, es la moral de esclavos denunciada por Nietzsche, que implica, contradiciendo a Hegel, que el esclavo no va a liberarse nunca porque goza y goza en su abyección. La cuestión es que al grito de “Todos somos Vicentín”, unos muertos de hambre que creen que la propiedad privada de un departamento con balcón y macetas es un atributo esencial e inalienable de los sujetos, se precipitaron abollando sus ollas más viejas ( por supuesto dejaron la baterías regalo de casamiento  y  las pesadas Essen en el fondo de los estantes) buscando complicidad en otros desorbitados propietarios.

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Alejandra González*

De ollas, servidumbres y ficciones.

Episodio XLV
Como dice el maestro ensayista, Eduardo Grüner, no hubo una oferta seductora para la clase a medias que protagonizó los cacerolazos en reiteradas ocasiones durante la pandemia, ahora en defensa de unos empresarios con filiales truchas en Paraguay y abundantes cuentas offshore. O tal vez, sea la servidumbre voluntaria, ese descubrimiento del joven Etiénne de La Boètie en el siglo XVI, quien se atreve a arrojar el dardo en el centro de la teoría política: ¿por qué obedecen si podrían liberarse? O en otros términos, por qué se identifican con los intereses de quienes los oprimen. Claro, es la moral de esclavos denunciada por Nietzsche, que implica, contradiciendo a Hegel, que el esclavo no va a liberarse nunca porque goza y goza en su abyección. La cuestión es que al grito de “Todos somos Vicentín”, unos muertos de hambre que creen que la propiedad privada de un departamento con balcón y macetas es un atributo esencial e inalienable de los sujetos, se precipitaron abollando sus ollas más viejas ( por supuesto dejaron la baterías regalo de casamiento  y  las pesadas Essen en el fondo de los estantes) buscando complicidad en otros desorbitados propietarios.

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Economía

El futuro de Vicentín. Dólares para el desarrollo y alimentos para el pueblo

Crónicas y entrevistas II
Los casos registrados en esta nota forman parte de una larga saga, que tiene como responsables victimarios a parte del empresariado sojero (y otros rubros) en complicidad con sectores políticos, policiales, judiciales y comunicacionales, quienes desplazan a los habitantes de sus territorios y viviendas, los amedrentan, golpean y hasta asesinan recurriendo a sicarios, grupos de choque o, en algunos casos, las propias policías locales. Es un comportamiento histórico del empresariado depredador que atenta directamente contra las formas de vida respetuosas de los demás y del ecosistema, contra culturas que enriquecen a nuestro país y tradiciones muy valorables desde el punto de vista comunitario y por su capacidad de construir una vitalidad fundada en la hermandad y la composición con la diferencia. Por su parte, el MOCASE es producto del deseo de buen vivir de las comunidades y de la capacidad de lucha que éstas dejan ver cuando la agresión a sus vidas y a la tierra misma como parte de éstas arremete. (Revista Ignorantes)

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Crónicas y entrevistas Mocase*

La pandemia de los empresarios y terratenientes. MOCASE informa…

Crónicas y entrevistas II
Los casos registrados en esta nota forman parte de una larga saga, que tiene como responsables victimarios a parte del empresariado sojero (y otros rubros) en complicidad con sectores políticos, policiales, judiciales y comunicacionales, quienes desplazan a los habitantes de sus territorios y viviendas, los amedrentan, golpean y hasta asesinan recurriendo a sicarios, grupos de choque o, en algunos casos, las propias policías locales. Es un comportamiento histórico del empresariado depredador que atenta directamente contra las formas de vida respetuosas de los demás y del ecosistema, contra culturas que enriquecen a nuestro país y tradiciones muy valorables desde el punto de vista comunitario y por su capacidad de construir una vitalidad fundada en la hermandad y la composición con la diferencia. Por su parte, el MOCASE es producto del deseo de buen vivir de las comunidades y de la capacidad de lucha que éstas dejan ver cuando la agresión a sus vidas y a la tierra misma como parte de éstas arremete. (Revista Ignorantes)

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