Crónicas y entrevistas

A dos años de los despidos en Télam: memoria y balance de un triunfo

Crónicas y entrevistas IV

A dos años de los despidos en Télam: memoria y balance de un triunfo

El 26 de junio de 2018 la Agencia Nacional de Noticias Télam, presidida por Rodolfo Pousá y bajo estrictas órdenes de Hernán Lombardi, decidió despedir a 354 trabajadoras y trabajadores. Unos meses antes ya había echado a otras tres personas.

Ese mismo día, una asamblea definió un paro por tiempo indeterminado con ocupación pacífica de las dos sedes.

Durante cuatro meses se hicieron más de 500 actividades, dos marchas multitudinarias y un festival musical al que asistieron más de 6 mil personas.

Pero esa pelea devino caja de resonancia de todas las luchas que se dieron durante aquellos meses.

Las y los docentes tras la muerte de Sandra y Rubén, los profesorados de CABA, les trabajadores de Astilleros Río Santiago, la causa de Santiago Maldonado, el denominado conflicto mapuche, las víctimas de gatillo fácil, el mundo de la cultura y el pensamiento, por nombrar sólo algunos sectores, encontraron espacios para hacer sus conferencias de prensa, difundir reclamos y denuncias, acompañar la pelea.

En octubre de ese año, la justicia determinó que los despidos eran ilegales mediante una cautelar de primera instancia. Una mayoría fue reincorporada y se volvió a trabajar.

Las ahora públicas injerencias del macrismo en la justicia incluyó, en el caso de Télam, la decisión de hacer caer las cautelares y la respuesta de la asamblea fueron varias manifestaciones y un acampe desde el 31 de mayo frente a la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo hasta la ratificación de la medida en agosto.

 

Elles y nosotres (cuando no basta con que nos una el espanto)

Sergio Arboleya*

Hay momentos, hay fechas, como la del 26 de junio de 2018 donde el acontecimiento impone definirse: hay un elles y un nosotres.

Esa vez, ese día, hubo quienes entre golpeados e incrédulos decidimos reunirnos en colectiva resistencia con la convicción –tan incierta como tenaz– de que íbamos a forzar el destino interpelándolo de a muchas lenguas.

Pero también hubo quienes eligieron –por miedo, por imperio de la mísera oportunidad, por convicción, poco importa el motivo– jugar del lado del poderoso que siempre y por definición es injusto, bestial y violento.

No se trató de una circunstancia, de la mal llamada grieta o de una postura azarosa; allí había solamente dos lados y en esa elección iba la vida, la propia y la de los demás, en un sentido o en otro.

Contra todo pronóstico pragmático, los malos a veces pierden y ni el cansancio ni el dolor acumulado en jornadas de poner el alma y el cuerpo pudieron disimular el abrazo largo que nos regalamos, las lágrimas compartidas que entonces fueron de alegría.

Y no hay vuelta atrás, ganamos y somos orgullosamente diferentes de la casta servil que quiso salvarse sola, que deberá explicarle al espejo por qué eligió mal, cómo fue que el plan falló. No hay edificio, organigrama o mandamiento que pueda pretender equipararnos. Es una lección aprendida en las calles, en otras históricas peleas, que nos resuena querida y compañera “no olvidamos, no perdonamos, no nos reconciliamos”.

Asumir el desafío personal y político de aplicar esta triunfal experiencia plural, horizontal y colaborativa allí donde habitemos la existencia es el desafío que podemos emprender entendiendo que el sólo gesto de saber que no somos elles no nos convierte en nosotres.

* Periodista, trabajador de la agencia de noticias Télam, es integrante del colectivo radial que hace “Después de la deriva” en FM La Tribu, integró el colectivo de la revista Devenir, dedicada a las luchas del presente y a opciones de pensamiento emancipatorio.



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