Alexandre Aget (UP’ Magazine, Francia)

Jane Goodall: coronavirus y catástrofe de especie.

Crónicas y entrevistas III
Tres cuartas partes de los patógenos emergentes que infectan a los seres humanos son transmitidos por animales, muchos de los cuales son criaturas que viven en hábitats forestales que talamos y quemamos para “despejar” la tierra para cultivos, pero también para construir plantas de biocombustibles, minas y viviendas. Cuanto más nos adentramos en estas actividades, más nos ponemos en contacto con animales salvajes que llevan microbios adaptados para matarnos. Cuanto más concentremos estos animales en áreas más pequeñas donde puedan intercambiar microbios infecciosos, más probable será que veamos surgir nuevas cepas. El desbroce de tierras reduce la biodiversidad, y las especies que sobreviven tienen más probabilidades de albergar enfermedades que pueden ser transmitidas a los humanos. Todos estos factores conducirán a una mayor propagación de los patógenos de los animales a los humanos.

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