Bruno Cava*

El espectro pendémico en Brasil

Episodio XXI
Cualquiera que nade en el océano conoce el riesgo de quedar atrapado en un cambio en de las condiciones del mar. De repente, las aguas se agitan y las olas crecen hasta el espanto. El nadador experimentado sabe que es inútil luchar contra la corriente. Tratar de llegar a la costa lo más rápido posible puede ser la ruta más directa hacia la muerte, especialmente si las enormes olas la abruman. Lo mejor es dar la espalda a la orilla y sumergirse en dirección a las olas para superarlas antes de que se rompan. Los que han estado en esa situación conocen la paradoja. Después de pasar la primera ola, hay que prepararse para la siguiente, sólo que, en ese punto, se está aún más lejos de escapar. Cuantas más olas se pasan, más se es lanzado a las profundidades desconocidas, esperando encontrar una condición menos destructiva.

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