La gorra progresista

Episodio XCVI

Sergio Arboleya*

 

A casi 20 años de una fecha donde ante el hartazgo social una parte importante de la sociedad argentina sacudió los cimientos políticos heredados de la dictadura cívico-militar y continuados durante la institucionalidad democrática para gritar “Que se vayan todos”, un reputado grupo de comunicadoras y comunicadores se propuso este domingo ahondar la tarea restauradora iniciada por el kirchnerismo para construir un sitio de denuncia contra la denominada “Reacción Conservadora”.

 

El trabajo que según publicó Ingrid Beck en su cuenta de Twitter aspiraba a ser “un aporte para entender un poco más sobre este fenómeno local y sus conexiones en el mundo, que llame la atención de quienes aún lo minimizan y que sea el puntapié para más trabajos periodísticos que puedan sostenerse en el tiempo”, hacía referencia al sitio reaccionconservadora.net que urdió junto a Juan Elman, Florencia Alcaraz, Soledad Vallejos, Paula Rodríguez y Paula Hernández y que por la noche había dejado de funcionar…

“También tenemos un micrositio en donde están alojadas las notas, una línea de tiempo y un mapa de vínculos que permite identificar a muchos y muchas de quienes integran este movimiento en la Argentina. La reacción conservadora en la Argentina”, continuaba una de las fundadoras de la Revista Barcelona y quien además se desempeña en Radio con Vos, Radio Nacional y Letra P.

Al presentar la nota sobre la investigación, el sitio eldiario.ar que es parte del proyecto, refirió que “a partir de un análisis de hashtags y cuentas del ecosistema conservador tuitero, se observa, en primer lugar, la existencia de una comunidad en la que un número de usuarios interactúan continuamente entre sí, en algunos casos formando vínculos que exceden la virtualidad. Son dos espacios: uno unido en consignas contra el aborto y otro, contra el feminismo, el veganismo y el gobierno”.

Soledad Vallejos anunció el emprendimiento en una nota con su firma en el diario Página/12, donde al ponderar el proyecto del que es parte y mezclar allí desde los derechos humanos a las expresiones contrarias a las protocolos sanitarios por la pandemia de coronavirus, escribió: “En Argentina, ahora mismo el Congreso es un campo de batalla en el que conviven estrategias diversas con un enfoque en común: obstaculizar, destruir, subvertir todo lo que pueda implicar un avance para las garantías de mujeres y disidencias”.

Llamativamente, o no, los varios ejemplos que Vallejo cita en su escrito auto-celebratorio da cuenta de jugadas de “los anti” avaladas por dirigentes del PRO y la alianza Juntos por el Cambio, pero en esa recorrida se ve que no tuvo el espacio suficiente en sus más de 14000 caracteres para dar cuenta, por ejemplo, de los avances estatales sobre los cuerpos (en los casos de gatillo fácil, redes de trata y desapariciones en democracia, todos asuntos que como bien dice el historiador Bruno Napoli tienen como denominador común que sus actores y responsables cobran en el Banco Nación) o los territorios (con las políticas extractivistas de megaminería, fracking y sojización, por citar apenas algunas).

Más allá de la explícita intención de la pesquisa por develar los lazos entre grupos religiosos y agrupaciones partidarias españolas y argentinas operando y comunicando en red unas iniciativas francamente repugnantes, no deja de llamar la atención el servicio de investigación desplegado desde el progresismo local en un claro gesto con, por lo menos, dos resultados concretos: ponerse la gorra y afirmar la propia superioridad moral.

Si bien cuesta hallar transformaciones radicales progresistsa en la historia política argentina, esta vocería pública y virtual para denunciar a la reacción conservadora, parece apuntar justamente a conservar lo conseguido en materia de lo que en relación a cuestiones públicas ha recibido la denominación de “ampliación de derechos”.

 

 

La cuestión ideológica

 

Así como estas personas reunidas para construir un alegato bien-pensante que saluda a la maquinaria estatal y alerta sobre quiénes podrían atentar contra ella, hay quienes creemos que gran parte de la agenda social desplegada a partir de 2003 no nació de la bondad del líder, de la audacia de la lideresa o del afeitado engranaje entre representantes y representadxs sino de una revuelta desde abajo que impuso un temario inédito que los partidos del régimen no podían asimilar.

2001 fue, entre muchas otras cosas, un esbozo de imaginarios posibles para una sociedad destrozada que fue capaz de reunirse en asamblea, de desobedecer al Estado de sitio, de inventarse nuevas categorías (como las de trabajadorxs desocupadxs, democracia directa o fábricas recuperadas y puestas a producir) y de sentar las bases de un camino posible y distinto para entender la existencia.

Esa huella es hoy borrosa y bastardeada por los procesos de invisibilización producidos por la institucionalización de esos movimientos de base y la cooptación estatal para crear una nueva esfera burocrática en torno al llamado precariado.

El dispositivo oficial que se deglutió gran parte de aquella experiencia inconclusa puede respirar aliviado cuando sus escribas aprovechan otra ocasión de salir a re-fundarlo para tratar de decretar los límites de la utopía, para querer ponerle puertas al monte.

 

 

La alegoría de la mecha y sus lados

 

Tal vez por eso hoy, cuando la crisis económica y social entrega números similares a los de aquel temido 2001 y la pandemia es argumento para explicarla, pero también alivio porque impidió movilizaciones masivas que hubieran forcejeado con una situación cada vez más acuciante para vastos sectores de la población, la guardia moral del progresismo nos convoca a una nueva ficción del match “Elles vs. Nosotres”.

Colocar a la derecha rancia, religiosa y reaccionaria del otro lado de la mesa no supone un esfuerzo demasiado complejo para aquellos que militamos espacios horizontales y asamblearios, por lo que instalar esa grieta no puede obedecer a otra cosa que la necesidad de inventarse un enemigo externo para procurar hacernos sentir en casa y no mirar la nómina de la larga cacería humana que gobiernos legales, nacionales y populares engordan cada día.

En este contexto de inflación descontrolada, desempleo y miseria los gobiernos –a nivel nacional, provincial y comunal y sin importar su signo político– parecen jugar sus fichas a las fórmulas del extractivismo, aunque sus resultados prácticos desde los ’90 allí donde por caso funcionan los proyectos megamineros son una comprobación del nulo aporte a la bonanza y el consumo popular, si es que el agua, el aire y los suelos tuvieran un precio a pagar que justificara el pillaje.

Las asambleas socio-ambientales que recogen la senda de las formas autónomas y rebeldes masificadas en los albores de la década pasada no hacen más que pugnar contra los modos estatales que quieren burlar la voluntad popular a fuerza de leyes, decretos, represión y una incipiente campaña mediática a favor del progreso y en contra del “ambientalismo bobo”.

 

 

Malas noticias

 

El lanzamiento de reaccionconservadora.net tuvo un domingo de nacimiento y suspensión que no se sabe si será temporal o definitivo o si su congelamiento obedeció a la dura y masiva campaña en redes sociales que muchos de los personajes involucrados en las investigaciones y sus seguidores reunieron bajo el hashtag #LaGestapoArgentina.

Lejos de esos sectores escrachados en la web, quien esto escribe no puede menos que observar atónito el torpe accionar de la progresía argentina que en su desesperado intento por defender y sostener un status quo no hace más que exhibir las limitaciones de un sistema en crisis.

El agotamiento de un modelo al que la pandemia vino a ponerle un alerta desmesurado en relación a los modos de producción capitalista son parte insoslayable del menú de la democracia burguesa y esa realidad ya no puede maquillarse ni con poses de ocasión ni con ministerios que siembren funcionarios y funcionarias donde ayer nomás había militancias.

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* Periodista, trabajador de la agencia de noticias Télam, es integrante del colectivo radial que hace “Después de la deriva” en FM La Tribu, integró el colectivo de la revista Devenir, dedicada a las luchas del presente y a opciones de pensamiento emancipativo.