TOMA DE TIERRAS EN GUERNICA: una lectura feminista del censo

Episodio LX

EDIPO

Breve introducción

Este informe propone una lectura feminista del censo realizado por los organismos del Estado provincial durante los días 18 y 19 de septiembre en la Toma de Guernica. Y es la continuidad de una primera investigación sobre los dueños de la tierra, publicada hace pocos días. La propuesta en este escrito, hecho otra vez en medio de la urgencia, es un diálogo con la Asamblea Feminista, en aras de visibilizar desde una óptica sensible las violencias, los cuidados y las tareas domésticas a las que nos vemos expuestas.

La Asamblea Feminista encarnó el corazón de la toma, siendo parte de la resolución de conflictos, negociaciones con dirigentes y del cuidado de otras compañeras. La articulación del movimiento de mujeres, travestis, trans y no binaries, trasversaliza las lógicas de organizaciones sociales y partidos políticos para mostrar que otra herramienta de transformación es posible. Son las mujeres, lesbianas, travestis y trans quienes están en la primera línea del conflicto, y quienes habitan las trincheras saben de tejer redes de solidaridad.

Los instrumentos estatales que se utilizaron para registrar la población censada, contienen un sesgo de género que debe ser destacado. Creemos que no es posible que las
respuestas estatales nos invisibilicen.

Nuestro tiempo llegó, y amerita ya no quedar por fuera de espacios políticos decisivos, como de ser partícipes de la planificación de las políticas públicas que se nos proponen como posibles respuestas.

Los datos

El reciente censo realizado por el gobierno bonaerense en la toma de Guernica da cuenta de un registro de 2340 personas, de las cuales 50 figuran de forma duplicada. Cabe destacar que el relevamiento realizado con el objetivo de brindar una respuesta efectiva e integral a la problemática habitacional no consigna género ni edad de las personas censadas, ante lo cual, para la confección del presente informe, se asumieron identidades de género a partir de los nombres aportados. Es de lamentar tal invisibilización de la especificidad de las experiencias, en particular de aquellas identidades travestis, transgénero, transexual y no binarias presentes en la toma, tal como evidencian diversos medios de comunicación.

Con los datos disponibles, es posible determinar que actualmente habitan en los cuatro sectores que conforman el asentamiento (20 de julio, San Martín, La Lucha y La Unión) un total aproximado de 2290 personas, de las cuales 985 son varones y 870 son mujeres, lesbianas, travestis o trans, mientras que figuran 434 registros sin datos identificatorios que permitan asumir su género.

De estas 870 mujeres, lesbianas, travestis o trans, el 81% (706) declaró tener niñes a cargo y el 3,3% (29) se encuentra cursando un embarazo. Si sumamos a les niñes que están a cargo de varones, el total de menores en la toma (ya sea que estén presentes o no) asciende a un total de 2750, de los cuales 21 tienen con discapacidad. De las mujeres, lesbianas, travestis y trans censadas, 3 de ellas manifiestan tener algún tipo de discapacidad.

55 mujeres (el 6%) refirieron ser víctima de violencia de género, de las cuales 42 se encuentran desocupadas. 3 de ellas tienen más de une niñe con discapacidad a cargo y 3 se encontraban en situación de calle antes de la toma. Solo dos de los varones censados refieren haber sido denunciados por violencia de género.

En relación a la situación ocupacional, el 76% (660) de las mujeres, lesbianas, travestis o trans censadas se encuentran desempleadas, lo que cual no impide que lleven a cuestas cargas infinitas de trabajo no remunerado. El resto vive gracias al trabajo informal o alguna changa, sin contar las 3 jubiladas y 4 pensionadas. Ante este panorama no sorprende que, preguntadas por las razones que las llevaron a la toma, el 51% (443) responda que no podía pagar el alquiler y 5 que estaban en situación de calle. A su vez, 12 de ellas declaran su condición de migrantes.

Violencias

Si bien la violencia se manifiesta en términos individuales en 55 de las historias de las mujeres, lesbianas, travestis y trans presentes en la toma, una lectura situada de la ley 26.485 de Protección Integral para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres (modificada a través de la ley 27.501 con el reconocimiento de la violencia en espacio público y la ley 27.533 con la incorporación de la modalidad de violencia política) permite identificar la dimensión colectiva y estructural de la misma, donde el agresor resulta ni más ni menos que el estado, encarnado tanto por sus representantes ejecutivos como por los operadores de justicia.

Como bien define la mencionada ley en su artículo 4, la violencia machista consiste en:

“toda conducta, por acción u omisión, basada en razones de género, que, de manera directa o indirecta, tanto en el ámbito público como en el privado, basada en una relación desigual de poder, afecte su vida, libertad, dignidad, integridad física, psicológica, sexual, económica o patrimonial, participación política, como así también su seguridad personal. Quedan comprendidas las perpetradas desde el Estado o por sus agentes”.

En el artículo siguiente, la ley reconoce seis tipos distintos de violencia: física, psicológica, sexual, económica y patrimonial, simbólica y política. A primera vista, resulta claro que las mujeres, lesbianas, travestis y trans presentes en la toma se encuentran bajo violencia:

· Física: “La que se emplea contra el cuerpo de la mujer produciendo dolor, daño o riesgo de producirlo y cualquier otra forma de maltrato agresión que afecte su integridad física”, en tanto no están garantizadas condiciones mínimas de seguridad, habitabilidad y subsistencia para ellas y sus hijes.

· Económica y patrimonial: “La que se dirige a ocasionar un menoscabo en los recursos económicos o patrimoniales de la mujer, a través de la limitación de los recursos económicos destinados a satisfacer sus necesidades o privación de los medios indispensables para vivir una vida digna”, por todo lo descripto en el apartado anterior en materia de desocupación, informalidad laboral, acceso a vivienda y servicios básicos, y la explotación no remunerada de sus servicios de cuidado en el ámbito familiar y comunitario.

· Simbólica: “La que a través de patrones estereotipados, mensajes, valores, íconos o signos transmita y reproduzca dominación, desigualdad y discriminación en las relaciones sociales, naturalizando la subordinación de la mujer en la sociedad”, como sucede al estar siendo criminalizadas en ámbito judicial y en los medios de comunicación, y la sobrecarga mencionada de tareas de cuidado no remuneradas.

· Política: “La que, dirigida individual o grupalmente, tenga por objeto o por resultado, menoscabar, anular, impedir, obstaculizar o restringir el reconocimiento, goce o ejercicio de los derechos políticos de la mujer y/o su participación en los asuntos políticos y públicos” al estar invisibilizadas en los registros censales que se proponen como insumo de resolución del conflicto que las encuentra como principales protagonistas y encontrarse sin representación como colectiva de mujeres, lesbianas, travestis, trans,maricas y no binaries en la negociación.

El énfasis en estas modalidades no niega la presencia de otras manifestaciones de violencia de género estatal en la toma.

A su vez, en relación a los ámbitos de (re)producción de violencias, la ley distingue entre la violencia doméstica, institucional, laboral, contra la libertad reproductiva, obstétrica, mediática y público-política pudiendo establecerse que las mujeres, lesbianas, trans y travestis presentes en la toma se encuentran en situación de violencia institucional, definida como “aquella realizada por las/los funcionarias/ os, profesionales, personal y agentes pertenecientes a cualquier órgano, ente o institución pública, que tenga como fin retardar, obstaculizar o impedir que las mujeres tengan acceso a las políticas públicas y ejerzan los derechos previstos en esta ley”. (…)

*EdIPo es un organismo de derechos humanos de nuevo tipo que surge para intervenir en casos de violencia sufridos por sujetxs del campo popular. Se propone abrir experiencias de trabajo conjunto que permitan la construcción de mapas políticos de los poderes que operan en el presente.


* Agradecemos a EDIPO por el material
** Imagen tomada de resumennlatinoameericano.org