Una propuesta de urbanización para Guernica. El proyecto como bandera

Episodio LXII

Comisión de Urbanismo de la Recuperación de Tierras de Guernica*

Los procesos de recuperación de tierras son parte de una lucha histórica por el acceso al suelo y la vivienda que impulsan miles de familias en todo el país y Latinoamérica. Sin embargo, lejos de encontrar respuestas masivas y acordes a su magnitud, solo se visualiza la falta de propuestas concretas de parte del Estado para que los sectores populares puedan acceder a una tierra donde vivir. A contrapelo de esto, también se ha consolidado una acción de parte de las universidades públicas y sus profesionales que deciden construir conocimientos y prácticas junto a las luchas de estos sectores. Lejos de reemplazar la acción estatal, apuestan por fortalecer el reconocimiento de los derechos vulnerados, la legitimidad de las luchas y reclamos, la apropiación de las herramientas legales y políticas vigentes, y la co-construcción de propuestas en conjunto “pobladores” y “técnicxs”.

En este sentido, desde hace varias semanas, se conformó, al calor del proceso de la recuperación de tierras en Guernica, un equipo de trabajo donde participan arquitectxs y geografxs, estudiantes y graduadxs de la Universidad Nacional de Buenos Aires y de la Universidad Nacional de La Plata, que asesora al cuerpo de delegados/as y organizaciones. Este equipo formó la Comisión de Urbanismo que aglutina a diversos colectivos que venían con experiencias de trabajo territorial y abordaje del problema del hábitat popular en la zona sur del Gran Buenos Aires. Esta Comisión generó una propuesta de urbanización que hoy se convierte en el horizonte de sentido, en la bandera, en el folleto… Una propuesta que lejos de ser un esquema cerrado, apunta a generar un despliegue de posibilidades para el proceso de urbanización, donde las familias se puedan proyectar en un pedazo de tierra posible donde desarrollar su vida.

La propuesta formulada se apoya en la Ley de Acceso Justo al Hábitat, N° 14.449, aprobada en noviembre de 2012, la cual brinda un marco para el abordaje de las problemáticas de tierra y vivienda en la Provincia de Buenos Aires. La ley plantea diversas herramientas para gestionar el problema, entre las cuales algunas establecen un 10% de superficie que deben ceder los barrios cerrados para emprendimientos sociales (o su correspondiente en dinero), otras que plantean una dimensión menor que las ordenanzas anteriores para loteos de fines sociales, u otras que establecen protocolos de actuación ante medidas de realojamiento que buscan, en todos los casos, dar una respuesta concreta de tierra y vivienda para cada familia. Sin embargo, como sucede con estos instrumentos legales, poco se conocen entre los sectores con mayores necesidades habitacionales, así como otra serie de marcos normativos que establecen que la vivienda es un derecho, y como tal, el Estado debe garantizarla.

Una propuesta posible, características del proyecto de urbanización

El nuevo barrio en Guernica tendría unas 145 manzanas de extensión, e incluye lotes para todas las familias, equipamiento urbano, socio-comunitario, productivo y espacios verdes. La propuesta se desarrolla, por un lado, sobre 41 has de terrenos en estado de abandono que podrían ser considerados «baldíos», según la Ley 14.449, lo que permite declararlos de «utilidad social» para poder otorgarlos a las familias con un plan de pagos que puedan afrontar. Por el otro, la propuesta plantea recuperar 36 has pertenecientes al emprendimiento de barrio cerrado impulsado por Bellaco S.A. Para esto, se propone aplicar el artículo 51 de la Ley 14.449, el cual plantea que los considerados “Grandes Emprendimientos Inmobiliarios”, deben ceder el 10% de la superficie total para fines sociales. Esto implica, la posibilidad de exigir esta superficie y que sea destinada a la urbanización popular, en una franja de 255m de ancho por el largo del lote.

La propuesta del loteo propone una superficie de 200m2 como plantea la Ley 14.449 en su artículo 20. Las manzanas continúan el damero existente en la zona (cuyas dimensiones son de 86,6×86,6m) y el trazado vial, dispone de un pasaje en el medio, que permita generar una mayor cantidad de lotes. De esta forma se busca satisfacer la demanda del lote individual donde cada familia pueda construir su vivienda, exigiendo el acceso a los servicios básicos, con la extensión de redes y las obras de infraestructura necesarias.

Además de los lotes para las viviendas, se incluye toda una serie de espacios comunes que refuerzan la integración social, cultural y productiva del barrio. En primer lugar se plantean espacios abiertos y públicos donde realizar actividades al aire libre de recreación hasta posibles huertas barriales que proporcionen alimentos sanos a comedores y familias. Estos espacios que podríamos llamar «verdes» se dividen en dos tipos por una lado a la escala barrial se proponen manzanas más o menos pequeñas que acompañen los usos del barrio y que podríamos considerar plazas. Por el otro lado se contempla un espacio verde de mayor escala que acompañe el cauce de agua que atraviesa el barrio y de un margen seguro que garantice el funcionamiento, la limpieza y mantenimiento del mismo. Este paseo ribereño beneficia a toda la zona tanto desde un punto de vista recreativo como ambiental.

En segundo lugar, otros espacios necesarios que debe contemplar equipamientos de atención primaria para la salud, espacios educativos y de cuidado, centros de formación y conectividad, lugares de atención para la violencia de género y espacios de desarrollo cultural. Estos espacios son necesarios para una integración social y cultural, donde los y las vecinas puedan encarar actividades que fortalezcan el entramado socio-comunitario. Del mismo modo, se necesita fortalecer y equipar de manera acorde a los comedores comunitarios, mejorando sus espacios, abastecimiento y distribución, los cuales han mostrado su carácter imprescindible en estos tiempos. Para atender a las poblaciones más vulnerables se deben garantizar espacios comunitarios donde se implementen los diversos programas de contención social y pública, con personal acorde y promotores barriales que consoliden la contención y llegada de los mismos.

Integraciones

Urbanización, servicios y generación de empleo

El proceso de Guernica se desarrolla en una tierra en disputa entre proyectos de nuevos barrios cerrados y asentamientos populares que, desde hace años, buscan un lugar donde vivir, autoproduciendo ciudad. El sector donde se ubican los predios en cuestión, está rodeado por otros 5 barrios populares de los 13 en total que hay en el Partido de Presidente Perón. En los cinco barrios linderos, según el Registro Nacional de Barrios Populares (RENABAP), viven cerca de 2600 familias, las cuales no tienen conexiones formales a las redes de agua, cloaca y gas, y solo dos de ellos tienen conexión regularizada a la red eléctrica. Esta situación obliga a pensar un proceso de urbanización que contemple la extensión de las redes de servicios tanto en esos cinco barrios como en los predios del nuevo barrio. Esta infraestructura conlleva un accionar que podría emplear a muchxs de lxs vecinxs conformando cooperativas de trabajo, apoyándose en los programas existentes que proponen empresas prestadoras como Aysa, y otros nuevos en el marco de los últimos anuncios por parte del Estado Nacional (dentro del programa “Argentina construye”) y acompañando con instancias de capacitación y fortalecimiento de las capacidades. A las obras de extensión de redes de servicios, se suma la realización de obras de hidráulica y drenaje para el predio, las conexiones domiciliarias, la generación de viviendas-semilla que permitan garantizar núcleo húmedo y dormitorios secos para las familias, la construcción de los espacios comunes y verdes, entre muchas otras obras de mantenimiento y mejora que pueden emplear a cooperativas por un largo período de tiempo.

Fomentar que la construcción la realicen los propios pobladores, no implica, como han hecho algunas experiencias previas, dejar que la gente autoconstruya sin garantizar el pago de sus horas de trabajo. La autoconstrucción ha sido un histórico debate y tiene contadas experiencias que muestran la necesidad de proyectar a las cooperativas y empresas sociales que se gesten con los pobladores en el tiempo, con la posibilidad de emplearlos en diversas obras posteriormente. Por otro lado, se pueden formular fábricas y pequeños emprendimientos que fabriquen componentes necesarios para las obras de urbanización, como placas prefabricadas para viviendas, componentes para cubiertas y estructuras, tecnologías de captación de energía solar, agua de lluvia, composteras, carpinterías para aberturas, equipamiento para los locales húmedos, entre muchos otros. Estos emprendimientos permiten garantizar los componentes que permitan sistematizar la construcción de mejoras del predio y de los barrios populares de la región que se cuentan en miles.

La construcción por cooperativas y empresas sociales formadas por los propios habitantes es una práctica histórica que ha mostrado sendos resultados, como lo es la Ley 341 en la capital federal, con la que se han construido cerca de 1000 viviendas en 40 edificios y conjuntos habitacionales. Cooperativas que generan un emprendimiento productivo que puede continuar en el tiempo luego de la construcción de sus propias viviendas, empleándolas luego en otras obras públicas. Además de garantizar la tierra donde vivir y el acceso a los servicios e infraestructuras básicas, el proyecto propone generar trabajo para muchas de las familias que hoy ocupan el predio y que están desocupadas, como arrojó el censo realizado, satisfaciendo una necesidad latente en un contexto de fuerte crisis social y económica.

Si finalmente se produce el desalojo de las 2500 familias que luchan por tierra y vivienda en Guernica, no sólo pierden la tierra 2500 familias sino también una batalla por el derecho a la ciudad. El armado de un equipo asesor, que encuentra a profesionales y estudiantes de diversos grupos con experiencia de trabajo territorial, es una acción necesaria para que las propuestas, conocimientos y proyectos, se gesten de las necesidades propias de lxs pobladores. Estas propuestas generan una apropiación de las herramientas disponibles para evaluar qué caminos seguir, y construir propuestas posibles, sentidas y necesarias. Un plano en dos dimensiones, unos esquemas de organización y unos ejes programáticos pueden armar un folleto, pueden plotearse en una hoja más grande y encabezar una marcha. Tener una propuesta concreta, que se apoya en instrumentos y programas públicos actuales y vigentes, y que se retroalimenta en diálogo con lxs vecinxs, delegadxs y organizaciones, deja de ser un simple dibujo, para convertirse en un horizonte posible.

* La Comisión de Urbanismo está conformada por investigadores, docentes y estudiantes de las carreras de Arquitectura y Geografía de la UBA y la UNLP. Trabaja de manera articulada con el Cuerpo de Delegadxs de la Recuperación de Tierras de Guernica para generar propuestas y alternativas para el barrio en materia urbanística.


Guernica nos toma

Revista Ignorantes

En el recorrido que la toma de Guernica viene marcando, fuimos testigos tanto de la potencia de las experiencias organizativas y las vitalidades emergentes, como de los intentos por parte de poderes fácticos y Estado por desacreditar, estigmatizar y cooptar algo de esas potencias. El poder judicial, que suele valorar más la propiedad privada o los terrenos fiscales que los políticos de turno reservan a los emprendimientos inmobiliarios, que la vida, no dudó en ordenar un desalojo violento; los intendentes apelaron primero a lo que mejor conocen, la amenaza y el patoterismo, para luego enviar a sus empleados a ofrecer dudosos trabajos en los municipios a cambio de que les habitantes de la toma abandonaran su lugar; la policía bonaerense dio muestras, una vez más, de lo funcional que resulta a las políticas de amedrentamiento y al fascismo ambiente: hostiga permanentemente, agrede e incluso en un episodio reciente hirió gravemente con balas de plomo a dos militantes de una organización popular; por su parte, el gobierno de la provincia –que viene desarrollando estrategias de negociación con la creación de la instancia interministerial, así como formatos de asistencialismo burdo–, tras la postergación del desalojo que había sido ordenado para el 1° de octubre, toma esos 14 días de gracia (la nueva orden de desalojo se fijó entre el 14 y 15) para proponerles a quienes así lo acepten un subsidio habitacional por un plazo limitado, que claramente no resuelve nada, ya que quienes acepten volverán a encontrarse en un plazo no muy prolongado en la misma situación que llevó a la toma. En realidad, la propuesta del gobierno provincial, aparentemente de acuerdo con la política nacional, tiende a diferir la lucha y aspira a desorganizar lo que, con esfuerzo e inteligencia artesanal, pero también en articulación con un acumulado de experiencia en este tipo de disputas, se fue armando.

Hay dos niveles de apuesta que necesitamos visualizar cuando ni el gobierno ni la derecha propietaria y mediática permiten su visibilización: por un lado, la resistencia irrestricta al embate violento de la policía y los grupos de choque; por otro, el proyecto de urbanización en ciernes, que congrega lo mejor de la tradición del urbanismo y la vivienda popular, la capacidad de organización y pensamiento de la asamblea de mujeres, las solidaridades propias de una cultura de lucha y creatividad que se expresa en diversos espacios formados en el interior de la toma y sus articulaciones con organizaciones de trayectoria. El temor de los promotores de proyectos inmobiliarios privatistas, los defensores del modo de vida del country y el barrio cerrado y los portavoces del punitivismo como única respuesta a la conflictividad social, tiene algo de certero: la posibilidad de que la toma de Guernica siente un precedente. Y es a lo que apostamos, a generar un precedente (una jurisprudencia) de organización desde abajo y los costados con capacidad de construir un barrio abierto, un lugar que exprese la potencia de habitar y que se forje modos más inteligentes y afectivos de procesar el conflicto, un hábitat en que la producción de convivencia no resulte del miedo de todos contra todos, sino de la disposición a recrear lazos amistosos en la diferencia, aun en las tensiones propias de momentos tristes y difíciles como los que vivimos. Por eso la toma Guernica nos toma, afecta nuestras vidas. Su represión nos reprime, su desalojo desaloja en nosotres potencia imaginativa, trama, disponibilidad para nuevos pasos.  

Por un lado, nos convocamos a resistir el desalojo violento. A acompañar a la toma con el cuerpo, no en un sentido sacrificial, sino de cuidado mutuo y solidaridad. Serán un abrazo y las estrategias que seamos capaces de implementar. El riesgo existe, pero ni la toma, ni quienes nos movilizaremos para resistir hemos sido la fuente de la agresividad. No podemos admitir una vez más la represión contra nuestras hermanas y hermanos. Acompañar la toma y resistir con el cuerpo es, tal vez, una forma extrema del cuidado.

Por otro, el proyecto de urbanización que presenta la Comisión de Urbanismo es uno de los pilares de la toma. Se trata de una apuesta por la convivencia surgida del seno mismo del conflicto. La colaboración entre las personas que hacen parte de la toma, las organizaciones que apoyan y grupos de profesionales del urbanismo y la arquitectura con trayectoria en construcción de hábitat popular, tiene un potencial constituyente promisorio a la hora de pelear por la tierra, procesar el déficit habitacional, disputar espacios con la hegemónica mentalidad propietaria y los grupos de interés que la sostienen, y repensar la política misma como lugar de la invención de formas de vida.